No es frecuente entre los artistas españoles la práctica del dibujo y, tal vez por ello, no se exhiben con frecuencia grandes muestras en las que el dibujo sea protagonista. No es fácil explicar por qué en un país con profunda tradición pictórica los artistas han cultivado tan poco este género, a no ser por pudor, ya que la economía de medios y la inmediatez del dibujo ponen en evidencia las posibles carencias del artista y le dejan al desnudo. Sorprende, sin embargo, que un pintor cuya obra se caracteriza por la abstracción cromática, que un creador de campos luminosos sin perfiles definidos, como fue Esteban Vicente (Turégano, 1903-Long Island, 2001), haya sido un dibujante constante y minucioso, lo que ha permitido al museo que en Segovia lleva su nombre realizar una extensa muestra de su obra dibujada.
